Modelo BMC: nada es tan complejo que no pueda ser explicado con una sola frase.

Beneficios de utilizar el Modelo de Negocio Canvas (BMC)

 

El método cavas (lienzo) es una herramienta eminentemente práctica y visual que te permite exponer en un solo plano los elementos clave de lo que será tu plan de negocio.

 

Sobre la marcha puedes modificar, rectificar o eliminar cuanto quieras sobre el "lienzo" y, según, vas completando ese “briefing” de tu idea de negocio, lo que te permite avanzar con el planteamiento inicial y analizar aquellos aspectos críticos o más relevantes de esa hipótesis primera que pudieran condicionar su viabilidad técnica o económica.

 

El modelo BMC (Business Modelo on Canvas) es sencillo, intuitivo y ágil. Con un simple golpe de vista tienes frente a ti el “esquema” maestro sobre el que, más tarde, montarás tu Business Plan.

 

Favorece el trabajo en equipo y la utilización de herramientas visuales. Elementos tan familiares como los papelitos de notas, post-it, y rotuladores de colores son extremadamente útiles para favorecer una comprensión esquemática y agrupada por temas.

 

Lo ideal es trabajar con el “canvas” en un tamaño suficientemente grande, A1, sobre una pizarra, corcho o la misma pared y en un espacio libre de mesas y sillas. El cómo trabajar, marca la primera diferencia sobre otras opciones para el desarrollo de una idea de negocio.

 

El BMC ánima a la interactuación del equipo que forman los impulsores de la idea o futuros socios en el emprendimiento y a acelerar la dinámica de ese grupo de trabajo.

 

El resultado, además, de afinar esa primera idea conceptual es una visión “holística”, global y completa, del emprendimiento. Todo debe estar sobre ese lienzo de papel con post-its, colores, recuadros y flechas.

 

El BMC pone en común el trabajo de todos a través de un simple vistazo. No puede haber ninguna idea de negocio, por compleja o tecnológica que pueda parecer, que no puede ser llevada a un lienzo. Si lo es, piensa que algo no “funciona”.

 

Respecto a su estructura, comentar que consta de 9 partes y se organiza en dos lados: derecha e izquierda.

 

La parte derecha contiene los aspectos externos a la empresa, mercado y entorno, propuesta de valor, segmento de mercado, canales, relación con clientes y fuentes de ingresos mientras que en la izquierda se reflejan los aspectos internos de la empresa como estructura de costes, asociaciones, actividades y recursos clave.

 

Pero esto no es todo, también tenemos que saber que debemos observar un orden a la hora de trabajar. Primero, abordamos las “casillas” o áreas de trabajo de la derecha. Es decir, los bloques que se refieren al entorno de la empresa.

 

No es por casualidad que lo primero en lo que tenemos que pensar es en el “ecosistema” donde queremos que crezca nuestro negocio y cómo se va alimentar para asegurarnos, primero, su supervivencia, y más tarde, su crecimiento. Por tanto, tenemos que identificar el segmento de clientes al que nos vamos a dirigir, qué les vamos a ofrecer y cómo de distinto será respecto de lo ofrecido hasta ahora, cómo y bajo qué relación vamos a llegar hasta ellos, y cómo nos van a satisfacer (pagar) por entregarle ese producto o servicio.

 

Después, abordamos la parte izquierda, que no es otra cosa que definir cómo vamos a hacer posible todo lo ya analizado en la parte derecha y que se referirá a cómo construiremos nuestra empresa y propuesta de valor.

 

¿Necesitaremos la ayuda de otros (agentes externos, socios empresariales, socios inversores, bancos, etc.)?

 

En otras palabras, analizaremos nuestra estructura de costes, la composición accionarial, el equilibrio entre recursos propios y ajenos, las actividades clave que sólo nosotros podemos (y debemos) hacer, cuales subcontratar, etc…

 

Sentido común, un poco de orden, muchas ganas de trabajar y saber que junto a otros no sumamos sino que multiplicamos.

 

Y es aquí donde, sin saber el porqué me vienen a la cabeza las palabras de alguien muy querido por mí y que a menudo me recordaba que “nada es tan complejo que no pueda ser explicado con una sola frase ni empeño (proyecto) tan difícil que no se comience por el principio”.

 

Artículo realizado por: Javier Espina Hellín CEO QLC SLP

 

 

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